ABC / À. GUBERN
MADRID. La
T-4 acogió ayer la protesta de los sindicatos minoritarios de tierra
de Iberia, que se manifestaron por las instalaciones en el marco de
la huelga de 24 horas convocada contra el Plan Director presentado
por la compañía. Los trabajadores, que portaban numerosas pancartas,
organizaron un gran alboroto, acompañados por una
charanga.
Unos mil manifestantes, según los convocantes, y
cuatrocientos según el Cuerpo Nacional de Policía, informaron a los
pasajeros de su situación laboral. Los huelguistas terminaron la
reivindicación tomando un aperitivo en mitad de los mostradores de
facturación.
Otro colectivo que aprovechó la puesta en marcha
de la nueva terminal para manifestarse fue el integrado por los
barrios del norte de Madrid de Santo Domingo, Ciudalcampo, Fuente
del Fresno y Club de Campo, afectados por el ruido que provoca el
sobrevuelo de los aviones sobre sus casas.
La protesta de los
vecinos del norte de Madrid tuvo su continuidad en el Aeropuerto de
Barcelona, donde llegaron con el vuelo de Iberia que inauguraba la
nueva terminal de Barajas. Una vez en El Prat, se manifestaron en la
terminal B tras reunirse con su asociación hermana de Gavà Mar, que
después de años de lucha ha logrado que AENA invierta 3,6 millones
en unas obras que permitirán que el aterrizaje y el despegue de
aviones no acabe con la salud de estos vecinos.
La unión de
las cabeceras de dos de las pistas y el giro hacia el mar que
realizarán los aviones evitará en principio los ruidos, si bien la
solución no es del gusto de todos, ya que a diferencia de los
vecinos de Gavà, los de Castelldefels seguirán sufriendo el paso de
aviones por encima de sus viviendas en caso de condiciones
meteorológicas adversas.
En lo que sí coinciden ambas
poblaciones es en las quejas hacia AENA, ya que según denuncian,
incumple el pacto de evitar el paso de aviones durante los fines de
semana. Tras escuchar de primera mano la experiencia de sus colegas
catalanes, Jesús Coca, presidente de los vecinos del norte de Madrid
contra el ruido, lamentó que mientras los ayuntamientos de Gavà y
Castelldefels se han puesto al lado de sus vecinos, en la comunidad
madrileña los consistorios y AENA les han dejado solos respondiendo
a intereses especulativos.
El pasado sábado un centenar de
vehículos cortó la Terminal 2 de Barajas como protesta por la nueva
ampliación del aeropuerto. Los vecinos preparan ahora nuevas
acciones reivindicativas.